El proyecto, impulsado junto al A.M.P.A. del centro educativo, ha fomentado el trabajo en equipo y el respeto por el medio ambiente dando una segunda vida a multitud de materiales cotidianos.
Este año, la magia del Carnaval ha navegado bajo bandera pirata y con un fuerte espíritu ecológico. Fundación Cadisla ha colaborado estrechamente con el A.M.P.A. del Colegio de Embajadores en el diseño y elaboración de su espectacular carroza de Carnaval, demostrando que la diversión y el cuidado del planeta pueden ir de la mano.
Para la construcción de este navío pirata se ha apostado firmemente por la creatividad y la sostenibilidad. La estructura y los decorados han cobrado vida utilizando maderas, telas y diversos materiales reutilizados. Esta iniciativa ha permitido dar una segunda vida a numerosos objetos que de otro modo habrían sido desechados, promoviendo de forma práctica y visible valores esenciales como el reciclaje y el trabajo en equipo.
Para Fundación Cadisla, cuya misión principal es la promoción del reciclaje y la economía circular, este proyecto ha resultado especialmente valioso. La colaboración ha supuesto una oportunidad excelente para trasladar su profundo compromiso medioambiental directamente al ámbito educativo y comunitario, implicando a las familias y demostrando a los más pequeños que con imaginación y esfuerzo, cualquier material puede tener un nuevo propósito.







